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Histórica sentencia y tremendo varapalo a la SGAE
16 de marzo de 2010 por DnZapping (Jurismática)

La Sociedad General de Autores (SGAE) demandó a Jesús Guerra, titular del sitio web www.elrincondejesus.com con enlaces a la red P2P eDonkey2000 que utiliza el programa eMule. Exigía lo siguiente:

1) Que no utilizase ni en ese sitio web ni en ningún otro obras musicales del repertorio de la SGAE, hasta no obtener la autorización pertinente.

2) Que su proveedor de Servicios le suspenda el servicio.

3) Que indemnice a la SGAE por comunicación pública y reproducción tomando como fecha de inicio Octubre de 2007 hasta la fecha de la demanda según las tarifas generales que estipule la SGAE.

4) Indemnizar a la SGAE con 1.546,28€ por gastos de investigación previos y adjuntos a la demanda.

Pues bien, el Magistrado Raúl García Orejudo en una sentencia histórica (8 folios que merece la pena leer íntegros, vía Kriptopolis) ha absuelto al demandado:

En la web sólo hay enlaces a la red P2P eDonkey2000 que utiliza el programa eMule. En la web no hay almacenadas obras protegidas por derechos de propiedad intelectual. No obtiene ningún ingreso de la web ni directo ni indirecto. El ISP no es parte del proceso. Los enlaces no constituyen ni reproducción ni comunicación pública de obras protegidas. Utilizando el eMule sí es posible descargar archivos procedentes de los discos duros de otros usuarios.

Los links presentes en la web no vulneran en la actualidad los derechos de explotación que les confiere a los autores la Ley de Propiedad Intelectual. No supone ni distribución, ni reproducción, ni comunicación pública.

La conducta desarrollada por el demandado es la de crear un índice que favorece y orienta a los usuarios para acceder a las redes de intercambio de archivos P2P mediante el sistema de menús, carteles o portadas con títulos de películas u obras musicales. La Ley de Propiedad Intelectual, adaptada a la normativa comunitaria no lo prohibe.

En un sentido amplio el Sistema de enlaces constituye la base misma de Internet y multitud de páginas y buscadores (como Google). Permiten hacer técnicamente aquello que precisamente se pretende prohibir en este procedimiento.

El objeto de este procedimento es simplemente determinar si la web infringe derechos de autor o no.

Las redes P2P como meras redes que transmiten datos entre particulares no vulneran derecho alguno protegido por la Ley de Propiedad Intelectual. En estas redes hay contenido no protegido, obras cuya protección ha expirado y otras cuya protección no ha sido encomendada a la SGAE.

Por lo tanto, resulta necesario delimitar claramente obras protegidas y comportamientos que pueden inringir la LPI, cosa que no se ha hecho en este caso.

Además hay que tener en cuenta la imposibilidad en el actual marco legislativo de que en un procedimiento civil y en la tutela de los derechos de autor pudiera llegar a identificarse a los particulares o usuarios de estas redes a través de los ISP y de la dirección IP, para poder luego averiguar qué obra o archivos se ha descargado, cuál es su procedencia o su utilización y cómo se realiza la descarga por el usuario concreto.

Se ha de tener en cuenta el límite recogido por el artículo 31.2 de la LPI, pues la obras que circulan por las redes P2P generalmente ya se han divulgado por persona física para uso privado con acceso legal y la copia no es objeto de una utilización lucrativa, ni tampoco colectiva, pues estas dos expresiones se refieren a la posterior utilización que se hace de la obra una vez descargada, una vez obtenida la copia. Excepto en los casos en que se haga una utilización en ámbito público o con una finalidad lucrativa.

La ley exige que la copia privada se haga a partir de obras a las que se haya accedido legalmente, poniendo el acento en la licitud o legalidad del acceso y no en la licitud o legalidad de la fuente. En el marco de las redes P2P resulta dudoso y complejo el examen en cada caso de la legalidad de la fuente. Pero esto no es exigencia de la LPI, que habla de la legalidad en el acceso y no de la fuente. Por tanto, los usuarios de las redes P2P que tienen un contrato lícito y válido con un prestador de servicios acceden legalmente a una obra.

La copia de una obra una vez descargada o es copiada en un disco duro o en un CD, DVD o dispositivo similar. Y hay que recordar aquí que todos los elementos susceptibles de recibir copias privadas están gravados con el correspondiente canon o compensación equitativa (Artículo 25 de la LPI) y que redunda en beneficio de la demandante y en general de los titulares de los derechos de explotación de la obra.

En definitiva, no hay que olvidar que se trata de un mero intercambio de archivos entre particulares, sin ánimo de lucro directo o indirecto (pues difícilmente puede establecerse una necesaria relación de causalidad entre descarga y ausencia de compra de la obra).

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